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En qué consiste y cómo nos afecta a grandes y pequeñ@s

En esta entrada vamos a ver, de manera muy sencilla en qué consiste el famoso “Efecto Pigmalión”, también conocido como “La profecía autocumplida”.

¿Quiénes llevan a cabo el estudio?

Robert Rosenthal, psicólogo social estadounidense, comienza a utilizar el término “Efecto Pigmalión” a raíz de los estudios que lleva a cabo sobre la influencia que tienen las expectativas de los demás en nosotros mismos.

Es en 1968 cuando Robert Rosenthal y Lenore Jacobson, directora de una escuela en San Francisco (California), deciden hacer un experimento para comprobar el efecto que tenían las expectativas de los profesores sobre los alumnos en el resultado de éstos últimos.

¿En qué consiste?

Les realizaron, a niñ@s de los cursos desde primero hasta sexto, un test de inteligencia al que ellos denominaron “Test de Harvard de Adquisición Conjugada”. La realidad era bien distinta, no era más que un test que demostraba algunas aptitudes, pero nada que ver con la inteligencia de los alumn@s.

Tras realizar los tests, reunieron al profesorado para informarles de que había ciertos grupos que habían obtenido mejores resultados, afirmando también que, al finalizar el curso, dichos alumnos obtendrían mejores calificaciones y resultados que el resto.

Lo que pasó… 

Efectivamente, ocho meses después, el grupo de alumnos que supuestamente había conseguido mejores resultados en los tests, fueron quienes obtuvieron mejores calificaciones académicas y un mejor rendimiento a lo largo del curso.

Este resultado final no tendría nada de especial de no ser porque, como se ha mencionado antes, los resultados no eran de ningún test de inteligencia. Los alumnos que se escogieron como “alumn@s destacados”, no eran más que un 20% del alumnado elegido al azar.

¿Por qué sucedió esto entonces?

Porque, de manera inconsciente, cuando tenemos expectativas sobre alguien o prejuzgamos a alguien, lo que hacemos es tratarlo como tal. Es decir, si yo creo que ERES una persona INTELIGENTE, te voy a tratar como tal. Seguramente prestaré más atención a tus preguntas, no te infravaloraré, te haré saber lo inteligente que eres y te propondré retos adaptados a lo que yo creo sobre ti. Por lo tanto, es de sentido común averiguar qué pasará…tú mism@, al ser conocedor/a de que creo que puedes conseguirlo, lo creerás  también y eso te llevará a exigirte más y, finalmente, a tener mejores resultados o conseguir los objetivos propuestos.

Lo mismo pasa si creo de ti que ERES una persona DESORDENADA. Te trataré como tal, te diré una y otra vez lo desordenad@ que eres y lo poco que espero que tengas tus cosas en orden. Esto hará que lo lleves a tu identidad y que creas de ti mism@ que eres así y que, por lo tanto, no puedes ser de otra forma. Esto te llevará a tener un comportamiento acorde al desorden, que reafirmarán mi creencia sobre ti y, por lo tanto, mi trato hacia a ti. A su vez, esto hará que tú reafirmes tu creencia sobre ti y, por ende, tus actuaciones.

Este mismo estudio que llevaron a cabo Rosenthal y Jacobson se realizó posteriormente en una multinacional tecnológica. El departamento de Recursos Humanos seleccionó al azar a uno de los trabajadores que formaba parte del servicio de limpieza. El hombre en cuestión no tenía ni el bachillerato. Dicho departamento le informó de que era el único en toda la empresa con las capacidades necesarias para, en el plazo de dos años, convertirse en un miembro importante con un cargo de gran responsabilidad técnica dentro de la empresa. Para ello, contaría con los recursos necesarios que la empresa pudiera facilitarle.

Superó las expectativas marcadas inicialmente, pues antes del tiempo previsto esta persona consiguió el puesto mencionado anteriormente. Además, continuó progresando en la empresa llegando a convertirse en una “pieza” fundamental dentro de la misma.

¿Y el efecto Galatea?

Existe también lo que se conoce como el “Efecto Galatea”.

El “Efecto Galatea” defiende que no sólo las expectativas que tienen los demás sobre nosotr@s es lo que nos influye. Sino, también, las expectativas que tenemos sobre nosotr@s mismos.

La diferencia con el “Efecto Pigmalión” está en quién pone las expectativas. En este caso, es la misma persona quien tiene determinadas expectativas sobre sí misma. Es decir, si yo creo que puedo conseguirlo y estoy segura de ello, lo voy a conseguir. ¿Por qué? porque al creer que puedo hacerlo, me voy a exigir más, voy a buscar diferentes maneras de hacerlo y conseguirlo que si creyera que no puedo.

De la misma manera, si creo que no puedo conseguir determinado objetivo, en primer lugar, no me voy a esforzar demasiado. Y, en segundo lugar, ante el más mínimo imprevisto o “problema”, voy a reafirmar mi creencia de que no puedo y, por lo tanto, dejaré de intentarlo.

 

¿Cuál es el efecto que tiene esto en la educación de nuestr@s hij@s y/o alumn@s?

Como te he comentado en la entrada sobre las “Etiquetas y su efecto a lo largo de nuestra vida”, el hecho de “etiquetar” a los niñ@s va a tener un efecto sobre ell@s y sobre su comportamiento durante el resto de sus vidas.

Ahora que conoces el “Efecto Pigmalión” puedes entender de manera más sencilla y más clara que, por ejemplo, cuando creemos que nuestro hij@ es mal@ lo que hacemos es comportarnos como tal. Tanto hacia él/ella como hacia el resto cuando él/ella está presente.

De esta forma, si llega a creerse que realmente es mal@, se comportará como tal, haciendo que te reafirmes en tu creencia, que él/ella se reafirme en sus actos, etc. No esperarás que cuando esté con otros niñ@s, en casa, en el cine, en el supermercado, …, se comporte como, según tú, lo haría un/a niñ@ “bueno. De esta manera, se entraría en un círculo difícil de romper hasta que no rompamos nuestras expectativas y nuestras creencias sobre él/ella. Y hasta que no lo/la tratemos como lo que en realidad es, un/a niñ@ completo con todo tipo de comportamientos diferentes.

 

Espero que esta entrada te haya servido para tomar conciencia de la importancia de cómo tratar a las personas que nos rodean. Y cuál es el efecto que tienen en los demás nuestras expectativas y nuestra forma de tratarlos.

“Cambia tú y cambiarán los demás”

Si tienes alguna duda o quieres compartir algo, ya sabes que puedes dejar tu comentario más abajo 😉

 

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